Cuando imaginamos nuestra vivienda tras una reforma integral no solemos pensar en las instalaciones. Nos quedamos con lo que se ve, con lo que perciben nuestros sentidos. No obstante, es fundamental que la renovación de las instalaciones de la vivienda se considere como un básico. Será el factor clave para que podamos disfrutar al máximo de eso que vemos y que nuestros sentidos perciben.

Sirva como ejemplo la instalación de agua. En ocasiones, priorizamos en nuestro presupuesto la colocación de unos azulejos de ensueño en nuestra cocina. Esto, a veces, es a costa de mantener la antigua instalación de agua. Es bastante probable que en poco tiempo haya que romper alguno de esos azulejos para reparar una fuga en la vieja tubería.

Sigue leyendo y descubrirás algunas orientaciones con las que evitar problemas, preparar nuestra vivienda para el futuro y disfrutar al máximo de nuestro hogar.

Qué instalaciones tenemos en nuestra vivienda

Nuestra vivienda cuenta con múltiples instalaciones destinadas a hacer nuestra vida más confortable. Estas son las principales con las que podemos encontrarnos o queremos tener en nuestra casa y que clasificamos en cuatro grupos:

  • Instalación eléctrica.
  • Instalaciones de agua y de evacuación.
  • Instalación de climatización.
  • Otras instalaciones:

    • Datos.
    • Antena.
    • Interfono.
    • Multimedia.
    • Domótica.
    • Seguridad.

Aunque algunas de estas instalaciones son básicas (electricidad y agua, por ejemplo), todas son realmente importantes. Hemos de contemplarlas todas en nuestra reforma integral, para evitar problemas con las instalaciones viejas y dejarlas en su totalidad adaptadas al futuro.

Cumplir con las normas

La primera consideración que hemos de plantear es que todas las instalaciones de nuestra vivienda, una vez finalizada la reforma integral, estén de acuerdo a las normas en vigor. Estas normas evolucionan con el objetivo de hacer más segura nuestra vivienda, a la vez que para facilitarnos más su uso. De ahí la importancia de empezar por este punto.

La seguridad afecta a prácticamente todas las instalaciones, ya sea para evitar cortocircuitos eléctricos como para que la extracción de gases de la combustión de la caldera de gas sea la adecuada como para instalar productos que no emanen residuos que puedan ser perjudiciales para la salud, como ocurría con las antiguas cañerías de plomo.

Por tanto, cumplir las normas no es solo una tranquilidad legal, sino que es una garantía de seguridad, entre otras muchas cosas.

La distribución y el uso

En muchas ocasiones nuestra reforma integral incluye una redistribución de los espacios de la vivienda, en cuyo caso es evidente que hemos de modificar la distribución de las instalaciones existentes al nuevo uso que daremos de la vivienda. Pero eso no es todo, hemos de tener en cuenta, por ejemplo, que el uso de la electricidad ha ido cambiando con el tiempo y es conveniente asegurar que vamos a tener a mano los enchufes que necesitemos, que los puntos de luz van a estar alineados con nuestro estilo de decoración y que las salidas de aire acondicionado van a estar en el lugar adecuado para que el confort sea máximo, entre otros factores.

La incorporación de nuevas instalaciones, como la de domótica, por ejemplo, también nos va a obligar a rehacer parte de la instalación eléctrica para llevar alimentación a los nuevos puntos en los que se requerirá.

El ahorro de energía y el consumo responsable

Que nuestra vivienda sea sostenible es fundamental, por nuestro bien y por el de todos. Por tanto, hemos de pensar en cómo vamos a consumir la energía desde el momento en que diseñamos la reforma integral.

Lo primero en que pensamos cuando hablamos de ahorro energético en el hogar es en utilizar iluminación led en toda la vivienda. Esto es lo más fácil y lo podremos hacer con mayor eficiencia si adaptamos la nueva instalación a este tipo de iluminación.

Pero eso no es todo. Como nos está enseñando la nueva factura eléctrica, no es igual consumir electricidad en hora punta, llano o valle. Algo parecido está ocurriendo con el gas. Por tanto, hemos de pensar nuestra vivienda adaptando los consumos, en la medida de lo posible, a estos horarios, con lo que ahorraremos dinero y colaboraremos a un consumo más responsable y mejor distribuido de la energía.

Por supuesto, si la vivienda dispone de garaje individual, hemos de instalar un punto de recarga para automóvil eléctrico, si ya disponemos de un vehículo enchufable, o hacer la preinstalación, incluso aunque nuestro automóvil actual no lo sea, porque el futuro se acerca rápido y, con toda seguridad, lo vamos a usar pronto.

Otro elemento que no puede pasarse por alto es estudiar la opción de incluir placas fotovoltaicas en el tejado de casa, si nuestra vivienda es unifamiliar. La orientación del tejado, la superficie disponible y el coste total de la instalación determinarán si es viable la colocación de este sistema.

Independientemente del origen de la energía, el mayor consumidor de nuestra vivienda es el sistema de climatización, especialmente en invierno. Replantear el sistema que utilizaremos puede tener un gran impacto en nuestro consumo. Hay tecnologías, como la aerotermia, que si técnicamente son factibles para nuestra casa, van a permitirnos reducir de forma importante nuestro consumo energético así como las emisiones que generamos, algo muy importante para nosotros y para todos.

Adaptándonos al futuro

Sabemos que el mundo está cambiando muy rápido y eso afecta también a nuestras casas. Por eso, una reforma integral ha de ir más allá de lo que hoy necesitamos y ha de dejar nuestro hogar con la capacidad de poder adaptarse al futuro.

En este punto, pensar en elementos que ya han salido en este artículo, como el punto de recarga para vehículo eléctrico, la instalación fotovoltaica, la domótica o una instalación de climatización realmente de bajo consumo es fundamental. En unos casos no será necesario finalizar la instalación, porque aún no tengamos la necesidad, y en algunas solo hará falta dejar las canalizaciones o los espacios preparados. Esto nos permitirá que mañana podamos hacer cosas que hoy no necesitamos o que ni imaginamos.

Solo en las películas futuristas podíamos imaginar hace pocos años que hoy entremos a casa y, con una simple orden se suba una persiana, se encienda una luz o aumentemos un grado la calefacción. Todo esto, que ya podemos tener hoy, es el adelanto de lo que nos vendrá en los próximos años en los que nuestro hogar será cada vez más inteligente.

Conclusión

La seguridad, la sostenibilidad y su adaptación al futuro son tres ejes en los que debemos de centrar la remodelación de las instalaciones de nuestra vivienda en una reforma integral para que hoy las podamos vivir con total confort y que puedan evolucionar para adaptarse al futuro que viene.

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